Quizás estoy aburrido, malhumorado, descreído, desilucionado, hastiado... puede ser!!
Quizás me siento como Gandhi y al instante como Stalin, quizás me estoy autopsicopateando, también puede ser, Quizás tengo muchas ganas y no muchas al instante. Quizás estoy desvariando y me importa un huevo (quizás el único que queda en la puerta de la heladera). Quizás he estado viendo muchas películas yanquis de mierda. Muchas sí, yanquis también, de mierda también, Quizás vea algo iraní, algo koreano... ni, no...
Para qué vivo lo que vivo? Para qué hago lo que no hago.
Ayer nació mi primer sobrino (de hermanos)... Mateo. Fué a la madrugada. Mi hermana ya había empezado con todo el trabajo en su casa - había roto bolsa a las 6 y 30 de la tarde- y no quería ir al hospital hasta que no llegara el marido, cuando llegó ella ya tenía 8 de dilatación, lloraba, le dolía; mi madre y otros hermanos a la vuelta, quizás mas histéricos que ella misma. Yo, en la otra punta de la ciudad, alertado a las 7 y 30 de la situación. Avisado más tarde, tipo 10 que recién partían para el hospital. No llamé -no tenía crédito en el celular, ya se que no es una excusa- A las 10 y 15 fuimos al cumpleaños de la hermana de mi novia, comí 4 hamburguesas- jamás englutí tanto- y hoy me siento para el c.... Finalmente me llamó mi hermana como a las 11 y 40 desde su cama, con la médica y los asistentes finalizando todos los asuntillos del bebé. Apenas podía hablar, y me decía... Rooolo? (y se le entrecortaba la voz) ya nació!. Yo (exhalto y lleno de alegría) si Kika, lo sé, mi amor, lo sé, quedate tranquila, salió todo bien, ya estamos en camino!!
Me caen lágrimas en este preciso momento, creo que debería haber estado con ella, creo que debería haberle hecho saber que yo ya sabía, que me habían avisado, que estaba junto a toda la familia esperando en los pasillos. Creo que soy un pelotudo!.
Recién la pude ver a la 1 y 30 de la mañana, estaba preciosa pero dolorida y su bebé, mi sobrino Mateo, exquisito, lozano... la abracé, le dí besos, le acaricié el cabello, rodee la cama y puse mi meñique para que Mateo se agarrara de el, lo hizo... y así me quedé, absorto en ese ser, glorificando la vida, dándome cuenta por primera vez que no tenía ese recuerdo de mis dos hijos (Lucrecia y Francisco) a quienes amo, a quienes necesito y a quienes debo hacerles saber que su papá, sí está!
































































